Inicio | | Mundial TV | Crónicas de la Poderosa | Prensa
 

Carta para Eduardo Galeano de una antropÓloga que visita el libro El futbol a sol y sombra

Beatriz Vélez*

Estimado Eduardo Galeano. Gracias por haber escrito un libro sobre fútbol con una pluma tan sensible y capaz de generar el milagro de transformar la pesantez del musculo en la ligereza de la metáfora. Su libro, nacido en 1995, tiene el sabor del fútbol anterior al llamado Fútbol Inc. de hoy día. cuyo imperio de ídolos sustituibles y medios informativos potentes nos acosa con una información insubstancial dirigida más al cliente que al ciudadano.

El fervor suscitado por la copa del mundo en Brasil despierta el deseo de revivir el placer de dialogar con su libro y ese es mi propósito. En tanto mujer, cuyo amor por el juego nació de un parto in-natural, me propongo comentar algunos aspectos de su interpretación del arquero y de la equivalencia entre gol y orgasmo pues esos temas destilan en su libro un tono erótico-sexual muy interesante. Tono perturbador por tanto si aceptamos que el fútbol es aún el feudo del machismo donde las mujeres todavía hacemos ruido con nuestra presencia.

A diferencia de los hombres de mi entorno, el fútbol me llegó por los oídos y los ojos, los sentidos de la distancia; entonces mientras mi único hermano tomaba el camino de la exploración directa, yo lo aprehendía por otro camino. El terreno de juego, situado al exterior de la casa y dos veces más grande que ésta, emergía en mi imaginación cada vez que mi hermano gritaba, sin vacilación ni contestación, ¡me voy a la cancha! Mi cuerpo paralizado lo seguía con la cabeza; yo veía la banda de amigos asediar el inmenso espacio con su emotividad bulliciosa preguntándome ¿en nombre de cuál derecho ellos pueden ocupar el espacio público y exponerse con confianza y ruido a la mirada ajena? La diferencia con respecto a las niñas era flagrante; nosotras estábamos obligadas, por ese mismo derecho insidioso de la costumbre, a justificarnos para conseguir el permiso de salir; éramos advertidas de regresar a una hora fija y de los peligros que se agazapaban contra nuestros cuerpos al abandonar los muros familiares y exponernos a la mirada del otro. Bajar los ojos, no reír ni hablar fuertemente, ser discretas en la vestimenta, caminar rápidamente y no responder a los desconocidos, constituía el summum de nuestra defensa.

Viendo jugar a mi hermano, a sus amigos y a mis vecinos, comencé a intuir el alcance humano de las gestas escritas con el cuerpo libre de moverse. Jugando, los chicos exploraban sus competencias físicas y afinaban sus relaciones de género en el espacio público; en el post-juego se ejercitaban a manejar la palabra colectiva, reconstruyendo lo hecho y omitido en el partido. El pase inesperado, el gesto y la respuesta urgente del cuerpo a las situaciones insólitas, constituían el material para trasformar los hechos banales de la vida en páginas inmortales y para continuar haciéndose un lugar en el mundo.

En la sociedad de mi época, el fútbol estaba prohibido a las niñas; se decía que, jugándolo, las mujeres se situaban en una especie de offside de la feminidad cultural definida por la ley del padre. Nadie quería vernos en esa supuesta ambigüedad cultural, estigmatizada bajo la imagen tenebrosa de la marimacha; imagen que yo percibía de otra manera. Si el término me chocaba, el contenido no me perturbaba; la niña antimodelo, despeinada, cubierta de tierra, sudorosa y anhelante, exultaba vitalidad; sus movimientos desenvueltos me complacían, su autoafirmación –vía el control de técnicas corporales intuidas– la rendían segura y confiada. El mismo nadie común que buscaba intimidarnos con tales imágenes nos situaba con placer en el umbral del juego sin medir las consecuencias de esa contradicción, pues el fútbol nos era familiar y ajeno a la vez.

A falta de ocasiones para arrancar expresiones de admiración por las proezas de mi cuerpo me hice hábil con la imaginación y con la palabra para crear mi contra-juego de ese que, permitiendo a mi hermano gozar de su libertad corporal, yo envidiaba; mi contra-juego se situaba en una

especie de in-between (en medio de, entre dos) como se diría hoy a propósito de las situaciones de mestizaje cultural que, por su riqueza, no caben en conceptos pre-fijados.

El fútbol así vivido me hermana de su condición de “mendigante del buen fútbol” y de la condición del arquero, dentro y fuera del terreno, al mismo tiempo. Diríamos que este futbolista, jugando en el límite, juega de otro modo y quizá por eso mismo, representa la pieza más colorida del espectáculo. Usted dice que él no hace los goles porque a él se los hacen; y yo agrego: y para defenderse de un tal acto de deshonor, asociado por usted a un orgasmo, el cancerbero está autorizado a usar las manos como si con este gesto, el fútbol masculino quisiera evocar la situación de la mujer asediada sexualmente, y cuya imagen horrorizó mi infancia.

En fin, pensar y escribir sobre el fútbol resulta difícil no solo por la hegemonía de los hombres en esta actividad sino también por el insensato mandato de este juego: “proscribir las manos y prescribir los pies para dirigir un balón”, pieza ésta que, por su redondez y ligereza, no puede controlarse ni siquiera con las manos. Este principio genera las múltiples dificultades que los jugadores resuelven desplegando movimientos y gestos inéditos de cooperación y de oposición con sus cuerpos; la visión de una tal dinámica de proximidad física entre hombres jadeantes, sudorosos y en pleno ardor emocional, suscita un lenguaje simbólico solapado el cual, pleno de atractivos libidinales, parece culminar con la recepción del gol como si se tratara de un orgasmo.

Pero ¿cómo un juego que exalta la virilidad y apasiona al hombre homofóbico, presto a despreciar a todo aquel que no entra en tal rango, puede encerrar una gratificación erótica alusiva al orgasmo?
Si entendemos que el erotismo y aún el orgasmo son fuente de creatividad y de amor por la vida, la figura del arquero y el principio de juego en el fútbol, se revelarían inspiradoras para nuestra humanidad. El arquero, por ejemplo, jugador manual en un juego con los pies, es llamado a volar colgado a la trayectoria intuitiva del balón y procura, con ese gesto, la impresión –para el placer de todos– de que su cuerpo subvierte la ley de la gravedad pues sus pies se levantan como si estuvieran alados y liberados de toda atadura al terreno.

El arquero y el atacante concentran, en el tiro de penal, el duelo primordial entre la ofensiva pedestre y la defensa manual por el control del balón; todos acechan la capacidad del arquero para calcular, coordinando el ojo y la mano, el movimiento que le permitirá colgarse manualmente de la curva descrita por el balón lanzado por el atacante quien, siguiendo su intuición y el saber inédito de su cuerpo, mesura anticipadamente las trayectorias ordenadas a su pie.

Eduardo Galeano, su pluma poética sugiere la existencia de un tono erótico-sexual en la relación pie balón; bajo las imágenes el “pie de oro” y “la pelota”, usted honra el pie por su competencia para hamacar la pelota (la menina) a quien él hace reír y hablar, llevándonos a pensar en la tradicional seducción amorosa entre un hombre y una mujer.

¿Tienen acaso sus ideas un fundamento en la representación del pie elaborada por la simbología corporal y que nos recuerda el estatus de órgano-fetiche dado al pie, gracias al cual es objeto de múltiples fantasmas masculinos si se trata del pie de la mujer y porta un valor fálico en el caso del pie del hombre? Las asociaciones del pie con el falo son muy complejas porque esa frágil zona del cuerpo masculino, escapando al control del sujeto, se manifiesta como una fragilidad de orden psicológico. Por eso, la angustia de los hombres al tratar de equilibrar tan incierta posesión con la inmensa carga simbólica que la sociedad le atribuye.

También algunos autores proponen leer la elección del pie en el fútbol como el equivalente de la condena de esa extremidad por las religiones y

 

ciertos discursos moralizantes de la medicina, reinantes en la Inglaterra victoriana, para los cuales la mano está siempre presta al engaño y a la manipulación del órgano-emblema de la virilidad. Pero la mano penalizada parece resistir a su salida del mundo del fútbol si observamos la recurrencia con la cual se acude al verbo “manosear” para describir un mal manejo del balón sobre el terreno y a términos manuales como “acariciar” o “hamacar” para exaltar la buena conducción del balón por el pie. Según Éric Cantona, el “balón, es como una mujer, adora las caricias”.

Desde mi lectura, el significado humano del balón y del pie admite otra interpretación. El balón, siendo el objeto codiciado en el juego, genera la disputa a todo lo largo del partido; su posesión anima la escena porque su trayectoria predice el movimiento del cuerpo y provoca las paradas de cada jugador para conservar o conquistar ese bien que, con sus curvas, alimenta el movimiento de los ojos y la respiración de los espectadores.

El decurso del balón se puede seguir en el rostro de los amantes del fútbol atravesado por el pendular de expresiones entre llanto y risa, entre estupor y explosión. Tal fluctuación emocional, propia de la especie humana, se describe en antropología como un rasgo de nuestra inestabilidad psico-afectiva, y por eso nosotros somos los únicos animales capaces de pasar, sin titubeos ni fingimientos, de una emoción a su opuesta. El fútbol, al permitirnos actualizar esa condición que nos es tan única, produce en nosotros el efecto de un embrujo. En fin, como usted, yo concluiría señalando que la complejidad córporo-emotiva del juego es la clave para entender la pasión planetaria por el fútbol y algunos apartados de su libro le hacen eco.

Su auto-declaración de mendigo planetario consagrado a recaudar lindas jugaditas, tiene una profunda resonancia. Me hace feliz leerlo contrariar la idea de que el único propósito del fútbol es el de acumular puntos –medidos en goles o en estrellas– conseguidos siguiendo la consigna: el fin justifica los medios. Esa idea es muy elemental y le quita la riqueza al fútbol, el cual es un placer en él mismo y es el pretexto, por excelencia, para el encuentro colectivo que celebra las proezas del cuerpo; sólo en el estadio se puede, en medio de la proximidad y la espesura de la presencia corporal, testimoniar nuestra fascinación por el movimiento corporal extraordinario. La bella jugada, encarnada en la humanidad excepcional de quien(es) son capaces de crearla, nos devuelve, en espejo, nuestra búsqueda de perfección. Ante el acto sublime, usted dice que el hincha “se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado.” Una bella jugada, aun sin concluir en gol, puede clasificarse entre los actos humanos inefables pues, pese a su rareza, todos y todas alcanzamos a ver en tal imagen, el reflejo de la humanidad que teóricamente nos es común. La bella jugada, al igualarnos en la misma emoción, nos transforma en hijos e hijas de la tierra; el bello movimiento del cuerpo en la jugada inesperada alcanza a eliminar de un tajo y por un minuto las desigualdades sociales de género, etnia, cultura, política y religión pues tal belleza nos colma con la ilusión de que lo extraordinario, siendo posible, nos hermana. El juego abraza por igual al patrón que al obrero, a la mujer que al hombre; y si todos coinciden en decir que el fútbol habla un mismo lenguaje en todas partes es porque todos nos homologamos en la misma pasión, el mismo aguijonamiento de la sensibilidad y el mismo efecto de sobrecogimiento ante la belleza encarnada de la jugada.

Entonces para concluir ¿por qué si el fútbol nos hermana haciendo posible la demostración pública de la excelencia corporal, despertando en nosotros una sensibilidad común, su práctica ha sido expresamente prohibida a las mujeres y sigue siéndolo aún en muchas sociedades?.

Referencias:
1. Evrard, (2006) lo nombra el “hogar” de los hombres donde las mujeres son las intrusas, venidas como “voyeristas” cuya presencia molesta.
2. El contenido erótico de cancerbero deriva de su significación mitológica, pues en Grecia se nombraba así al perro que se servía de sus fauces dentadas para cuidar la puerta del infierno; esto podría leerse con el mismo sentido de la metáfora de la vagina dentada por la cual se asocia la posesión sexual con el consumo de alimentos. Boca y vagina son interpretadas como orificios por donde entran los alimentos y de ello son expresiones populares el : comer o devorar a besos al ser amado. Ver VÉLEZ, B. Fútbol desde la tribuna. Pasiones y fantasías, Medellín, Ed. Silaba, 2011.
3. De ahí la fertilidad de la imaginación para intervenir sobre el pie deformándolo, calzándolo y asociándolo a toda clase de objetos fantasmas, como en la expresión francesa “tomar su pie”, asociada al placer sexual.
4. “Masturbación” etimológicamente significa “ensuciar con la mano”. Todas las culturas admiten el rol transformador de la mano con la advertencia no tocar. Manosear es un término con una connotación sexual cuyo sentido se aproxima a devaluar; en el fútbol, se emplea con el mismo significado.
5.Annese, F., (dir.), So foot. Le petit livre vert. Anthologie de la parole footballistique, París, Panamá, 2006. p. 85.
 

* Antropóloga colombiana, INRS, Montreal.

 
   
 
       
Descargar PDF
Descargar PDF
Descargar PDF
 
Descargar PDF
 
Descargar PDF
 
Descargar PDF
 
 
 
    Las naciones argentina y brasileÑa a travÉs del fÚtbol
Simoni Lahud Guedes
Pretendo aquí centrarme, comparativamente, en las narrativas nacionales argentina y brasileña, tal como se constituyen a través del fútbol, enfocando, en especial, la forma adquirida por los constructos relativos a los llamados “estilos nacionales” argentino y brasileño... (+)
 
    Esperar lo inesperado
Gabriel Restrepo
Es preciso esperar lo inesperado: tal parece ser el patrón global de los estrategas del actual campeonato mundial de fútbol por ello emparejado en las semifinales, empero filtrado en grado creciente de octavos a cuartos y a final para corroborar al cabo jerárquicas tradiciones... (+)
 
       
    A “COPA DAS COPAS”: NO PAÍS DO FUTEBOL SÓ NÃO TEVE O FUTEBOL DO PAÍS
Inês Barbosa de Oliveira
No país do futebol a Copa do Mundo só tem dois resultados possíveis: ou ganhamos a Copa ou perdemos a Copa. Perdemos a segunda Copa em casa e quase vimos nossos Hermanos rivais ganhá-la... (+)
 
    El fÚtbol, la patria, sus alrededores y las instituciones: una Última vuelta de tuerca de despedida
Pablo Alabarces
A lo largo de poco más de un mes, de cinco cuadernos, de casi veinte textos, hemos tratado de presentar distintas visiones de colegas de todo el continente sobre el fútbol... (+)
 
       
    Las elecciones, el espejismo de un solo pueblo y la Copa del Mundo: Apuntes desde Brasil sobre las campaÑas del gobierno Santos y de la SelecciÓn de Colombia
David Leonardo Quitián
“Si Colombia le gana a Grecia, Santos es presidente”, escribió el historiador inglés Matthew Brown en el Financial Times de Londres. Ambas cosas se dieron.... (+)
 
    Artigas y SuÁrez. El “lugar” del fÚtbol en la sociedad uruguaya
Gerardo Caetano
Escribo este texto en medio del Mundial. Y no puedo evitar escribir en primera persona por muchos motivos, entre otros porque he sido futbolista, una de esas profesiones que se es de por vida.... (+)
 
       
    Ver el mundial sin PerÚ
Víctor Vich
¿Cómo se ve el mundial desde un país que no está participando en el torneo? Más aún, ¿cómo se ve cuando el país de uno no participa hace muchísimo tiempo?... (+)
 
    MaracanÁ 2014:
la ex-guerrillera y el dictador

Guillermo Alonso Meneses
Después de leer y releer los artículos de Fernando Carrión y Pablo Gentili quedé preocupado, pues no entiendo dónde está la polémica.... (+)
 
       
    El aguante mundial
José Garriga Zucal
Los que analizamos el fútbol en la Argentina, casi sin excepciones, alguna vez hemos tenido que lidiar con el término aguante: concepto espinoso por su polifonía. En estas líneas retomaremos, una vez más, estos debates pero abordado desde un doble ejercicio de reflexión que nos permita indagar qué pasa con el mismo cuando sale de nuestras fronteras.... (+)
 
    LA SELECCIÓN MEXICANA DE FÚTBOL: ALGUNAS IMÁGENES, PREGUNTAS Y CAVILACIONES
José Samuel Martínez López
Primera imagen: en una breve conferencia de prensa que se convirtió en noticia nacional y abrió la puerta a debates que aún no concluyen... (+)
 
       
    Vaias, xingamentos e apupos: nacionalismos esportivos À flor
da pelÉ

Luiz Henrique de Toledo
As vaias, assim como os xingamentos, universalmente associados aos descontentamentos, intimidação, mas também às ironias e jocosidades são poderosos instrumentos de vocalização de vontades e juízo esportivo entre torcedores. Mesmo sob o julgo do “padrão FIFA”, que tenta disciplinar velhas tradições na sociabilidade esportiva, vicejam aqui e acolá e têm sido tema de inquietação na mídia... (+)
 
    Brasil 2014:
el mundial de
lo social

Fernando Carrión Mena
A los mundiales de fútbol se los promueve con marketing o se los recuerda por algún sello distintivo.... (+)
 
       
    LOS GRITOS DEL MUNDIAL
La Garganta Poderosa
Cayendo el atardecer, mientras se jugaba el partido de Brasil que todos pudieron ver por mil cadenas de televisión, ayer se convocó a una manifestación en caravana, por las calles de Copacabana.... (+)
 
    1924: cuando la academia se equivoca
Pierre Arrighi
En los círculos académicos que, en diferentes universidades del mundo, se dedican a estudiar la historia del fútbol, las crónicas y libros redactados por los periodistas no son vistos con muy buen ojo. Es frecuente que se los considere desprovistos de verdadero valor documental por el hecho de que escapan a toda investigación rigurosa.... (+)
 
       
    Mercado, neoliberalismo y comunidad: un Chile nuevo en el campo de juego
Rodrigo Soto - Sebastián Ponce - Carlos Vergara
Abruptamente hace algnas semanas atrás, Chile entero se ha mundializado, teñido de rojo, ilusión y consumo.... (+)
 
    Las trampas de la imaginaciÓn sociolÓgica: una respuesta a Fernando CarriÓn
Pablo Gentili
Fernando Carrión es un excelente sociólogo. Transita de manera innovadora por diversos campos de las ciencias sociales y, en la sociología del deporte, nos ha brindado siempre aportes críticos muy valiosos. No podíamos dejar de contar con él en estos Cuadernos del Mundial, donde ahora publicamos su artículo, “Brasil 2014: el Mundial de lo socia"l.... (+)
 
       
    FÚTBOL, MUJERES Y MUNDIAL
Verónica Moreira
Me encanta el fútbol, de cualquier categoría y, por supuesto, voy a ver y seguir los partidos del mundial. Pero nunca generé un sentimiento de pertenencia con la Selección. No me agobia su derrota y no siento por ella ni una ínfima parte del inmenso amor que siento por River”. Fue la frase que expresó una joven hincha argentina cuando le pregunté si estaba entusiasmada con el Mundial. Sus dichos coincidieron con las apreciaciones de otros fanáticos de distinto género que no dudaron en declarar la supremacía del amor tribal por sobre el de la Selección Nacional.... (+)
 
    A participaÇÃo das mulheres na mÍdia brasileira na Copa.
Carmen Rial
Há alguma novidade na cobertura da mídia brasileira nesta Copa? Sim, e a mais importante é a presença das mulheres. Elas não estão lá apenas como apresentadoras que “enfeitam” o cenário com minissaias e decotes – e garantem assim a heteronormatividade num espaço povoado por homens... (+)
 
       
    Carta para Eduardo Galeano de una antropÓloga que visita el libro El futbol a sol y sombra
Beatriz Vélez
Estimado Eduardo Galeano. Gracias por haber escrito un libro sobre fútbol con una pluma tan sensible y capaz de generar el milagro de transformar la pesantez del musculo en la ligereza de la metáfora... (+)
 
    ENTENDER EL FUTBOL, SUMERGIRSE EN
LA CONTRADICCIÓN

Pablo Gentili
Un nuevo Mundial ha comenzado.
Durante un mes, millones de personas en todo el planeta estarán pendientes de los avatares y resultados de 32 selecciones de los cinco continentes, reunidas en 8 grupos, cuyos miembros irán, fatalmente, reduciéndose.... (+)
 
       
    El silencio “deportivo” de las ciencias sociales
Presentación de Pablo Alabarces
Entre 1998 y 2002 CLACSO organizó y financió las actividades del Grupo de Trabajo Deporte y Sociedad. Hasta ese momento, la producción de los cientistas sociales latinoamericanos sobre la temática era escasa y clandestina: aunque los primeros textos de antropología del deporte... (+)
 
    EL PAÍS DEL FUTBOL
¿EL PAÍS DEL FUTBOL?

Ronaldo Helal
Desde su llegada a Brasil, el fútbol pasó por un proceso de constitución cultural hasta convertirse en lo que llamamos la “pasión nacional”: como si con eso quisiéramos decir, a la vez, que nuestro fútbol es el mejor del mundo y que Brasil es el lugar donde más se lo ama y se lo entiende... (+)
 
       
    ¿FUTOPÍAS
“PATRÓN FIFA”?
Costa Rica en
Brasil 2014

Sergio Villena Fiengo
En Costa Rica, la articulación entre fútbol y nacionalismo atraviesa distintos momentos y adquiere diversos matices ideológicos... (+)
     
         
 
CLACSO TV CLACSO Librería Biblioteca Virtual CLACSO